Durante la sesión, cada queso se presentó buscando que los asistentes pudieran detenerse en aspectos que muchas veces pasan desapercibidos cuando simplemente lo consumimos: el tipo de leche, la textura, la corteza, el tiempo de maduración, los aromas o la manera en que evoluciona en boca.
Los vinos fueron acompañando este recorrido y permitieron comprobar cómo un mismo queso puede ofrecer sensaciones diferentes dependiendo del maridaje. Algunas combinaciones resultaron más evidentes y otras sorprendieron precisamente por el contraste, generando conversación y opiniones distintas alrededor de la mesa.
Y esa es también una parte importante de nuestras catas: no buscamos imponer una única forma de disfrutar el queso. Hay conocimientos y criterios que ayudan a entenderlo, pero después entra en juego el gusto personal. Escuchar qué percibe cada participante y comparar sensaciones forma parte de la experiencia.
El queso como producto, pero también como cultura
Uno de los objetivos de Cata de Quesos Barcelona es que cada encuentro permita conocer un poco mejor el mundo que existe detrás de una pieza de queso.
Hablar de queso artesano significa hablar de leche, animales, territorio, clima, fermentos, maduración y, sobre todo, de personas. Productores y queseros toman decisiones durante todo el proceso que terminan definiendo el aroma, la textura y el carácter de aquello que finalmente llega a nuestra mesa.
Por eso, durante la cata también hubo espacio para explicar procedencias, métodos de elaboración y algunas de las particularidades de los quesos seleccionados. Conocer estos detalles cambia la manera de probarlos y ayuda a valorar un producto que, en muchas ocasiones, necesita semanas, meses e incluso años antes de estar listo.
Una experiencia que también se construye entre todos
Una de las cosas que más valoramos de estas reuniones es precisamente lo que no se puede preparar de antemano: las preguntas, las opiniones y las conversaciones que aparecen a medida que avanza la cata.
Cada persona llega con gustos y experiencias diferentes. Hay quien se siente más atraído por los quesos suaves y cremosos, quien busca sabores intensos y largas maduraciones y quien descubre durante la sesión estilos que hasta ese momento apenas conocía.
Ese intercambio convierte cada cata de quesos y vinos en una experiencia distinta. La selección puede estar cuidadosamente preparada, pero son las personas sentadas alrededor de la mesa quienes terminan dando forma al encuentro.
Seguimos compartiendo nuestra pasión por el queso
La cata celebrada el 12 de septiembre en Granollers supone un nuevo paso para un proyecto que continúa creciendo alrededor de una idea muy concreta: acercar la cultura quesera de una manera sencilla, cercana y comprensible.
Queremos seguir descubriendo productores, visitando queserías, asistiendo a ferias y concursos y, sobre todo, trasladando todo ese conocimiento a nuestras catas. No desde una perspectiva excesivamente técnica, sino buscando que cualquier persona que disfrute del queso pueda comprenderlo mejor y encontrar nuevos sabores.
Cada encuentro nos permite aprender también de quienes participan y seguir dando forma a las próximas experiencias de Cata de Quesos Barcelona.
Porque cuanto más conocemos un queso, más cosas encontramos en él. Y cuando ese descubrimiento se comparte alrededor de una mesa, con una copa de vino y buena conversación, el queso deja de ser únicamente aquello que estamos probando para convertirse en una historia que merece la pena conocer.
Granollers, el lugar donde esta experiencia sigue creciendo
Granollers volvió a ser el escenario elegido para esta nueva cata de quesos y vinos. No por casualidad, sino porque es aquí donde el proyecto ha ido consolidando una relación cercana con clientes, amantes de la gastronomía y personas que, con su curiosidad y confianza, han ayudado a dar forma a cada nuevo encuentro.
Desde el inicio, la ciudad ha sido un punto de partida natural para compartir nuestra manera de entender el queso artesano: descubrir productores, explicar el origen de cada pieza, conversar sobre maduraciones y texturas y acercar al público propuestas que muchas veces no forman parte del consumo habitual.
La jornada del 12 de septiembre se celebró nuevamente en Pecados Granollers, un espacio que permitió mantener el formato cercano que buscamos en nuestras catas. Alrededor de una misma mesa, los asistentes pudieron probar distintos quesos y vinos, intercambiar impresiones y participar activamente en una experiencia donde la conversación tiene tanta importancia como la propia degustación.
Celebrar una nueva cata de quesos y vinos en Granollers nos permitió también comprobar cómo el proyecto va encontrando su propio espacio dentro de la oferta gastronómica local. Cada sesión incorpora nuevos participantes, nuevas preguntas y formas diferentes de acercarse al queso, enriqueciendo una propuesta que queremos mantener próxima y abierta a todo aquel que tenga interés por descubrir.
Para Cata de Quesos Barcelona, continuar organizando estos encuentros en Granollers significa seguir construyendo desde el lugar donde todo empezó, pero con una experiencia cada vez más definida. El objetivo sigue siendo el mismo: poner en valor el queso artesano, acercar las historias de quienes lo elaboran y crear un espacio donde aprender y disfrutar alrededor de una mesa compartida.
Selección de los 10 quesos de la cata
| Queso | Leche | Perfil principal |
|---|---|---|
| Saint-Félicien | Vaca | Cremoso, suave y untuoso, ideal para iniciar el recorrido con un queso delicado. |
| Les Cuines Miracle | Oveja | Pasta blanda, corteza cenizada y perfil elegante, con notas de bodega y humedad. |
| El Bunch · Le Bolut | Cabra | Láctico, fresco y cremoso, con aromas que recuerdan al bosque y los hongos. |
| Can Pujol | Cabra | Un queso algo más fuerte, mediterráneo y seco, con personalidad marcada. |
| Swiss Mountain | Vaca | Queso de montaña, curado y persistente, con notas de mantequilla y frutos secos. |
| Gouda curado de cabra | Cabra | Firme, amable y láctico, con equilibrio entre dulzor y carácter de cabra. |
| Don Eusebio con trufa | Oveja | Intenso, terroso y aromático, con el perfume profundo de la trufa. |
| Black Lemon Gouda | Vaca | Visualmente sorprendente, con carbón vegetal y un toque cítrico de limón. |
| Roquefort Vernières AOP | Oveja | Azul, salino, húmedo e intenso, con un final largo y persistente. |
| Don Eusebio de flores | Oveja | Curado, floral y delicado, con un perfil aromático muy elegante. |
Los vinos seleccionados para el maridaje
El vino tuvo un papel fundamental durante la experiencia, no como acompañamiento secundario, sino como una forma de descubrir cómo cambia un queso cuando se encuentra con una copa bien elegida. Para esta primera cata de quesos, la selección combinó vinos blancos, tintos y un vino dulce, buscando que cada estilo aportara algo distinto al recorrido.
Los blancos, como Pedralonga Albariño y Finca La Garriga Blanca Chardonnay, acompañaron especialmente bien los quesos más frescos, cremosos o de intensidad media. En estos casos, la acidez, la frescura o el cuerpo del vino ayudaron a limpiar el paladar, equilibrar la grasa del queso y dejar que aparecieran matices más finos.
En la parte de tintos, Viña Salceda Crianza y Amfitrió permitieron trabajar quesos más curados, aromáticos o persistentes. La idea era mostrar que un tinto puede acompañar muy bien al queso cuando no domina la pieza, sino que aporta estructura, fruta, crianza y profundidad al conjunto.
El cierre llegó con Chivite Colección 125 Vendimia Tardía, un vino dulce pensado para los sabores más intensos de la cata. Su contraste con el Roquefort Vernières AOP permitió explicar uno de los maridajes clásicos más especiales: la unión entre un queso azul, salino y potente, y un vino dulce capaz de equilibrarlo sin apagar su carácter.
Más allá de buscar una única combinación perfecta, el objetivo fue que cada asistente pudiera observar cómo el vino transforma la experiencia: a veces suaviza, a veces potencia, a veces limpia y, en algunos casos, crea un sabor completamente nuevo.
Detrás de cada queso, una historia que contar
Una de las primeras sensaciones que dejó la experiencia fue que los asistentes no llegaron únicamente para degustar quesos, sino también para descubrir todo lo que existe detrás de cada pieza. Cada referencia encontró su propio espacio en la cata, no solo por sus aromas, su textura o su intensidad, sino por la historia que llevaba consigo: quién la elaboró, de qué leche partía, qué método se había seguido y cuánto tiempo había sido necesario para alcanzar su punto de maduración.
A medida que avanzaba la degustación, el queso dejaba de percibirse como un producto aislado para convertirse en el resultado de muchas decisiones, de un territorio concreto y de un conocimiento transmitido a lo largo del tiempo. La cata permitió acercarse a cada pieza con más atención, entendiendo que detrás de un corte hay oficio, paisaje, técnica y una forma particular de interpretar la materia prima.
Ese fue uno de los aprendizajes más valiosos del encuentro: descubrir que cuando conocemos mejor el origen de un queso y el trabajo que lo hace posible, también cambia nuestra manera de probarlo y de valorarlo.
Oler antes de degustar
También fue una cata pensada para aprender a degustar con más atención. Se habló del origen de los quesos, de sus texturas, de sus cortezas, de sus aromas y de la forma correcta de avanzar en una degustación: empezar por los perfiles más suaves y cremosos, continuar con piezas de mayor intensidad y terminar con quesos más persistentes, aromáticos o azules. Así, cada asistente pudo entender mejor por qué un queso cambia según su temperatura, su maduración, su leche o incluso el orden en que se prueba.
El queso como fuente de interacción social
Otro de los momentos más valiosos fue la conversación que se generó alrededor de la mesa. Hubo preguntas, comentarios, descubrimientos y comparaciones entre unos quesos y otros. El formato cercano y participativo permitió que la experiencia no fuera una explicación cerrada, sino un encuentro vivo, donde cada persona podía compartir lo que percibía: un aroma, una textura, una sorpresa o un maridaje inesperado. Esa cercanía convirtió la cata en algo más humano y memorable.
El vino, complemento perfecto
Mucho más que sabor: el origen de cada queso
Antes de llegar al plato, un queso artesano ya ha recorrido un largo camino. Su carácter empieza en el entorno donde se produce, en la leche utilizada, en la alimentación de los animales, en las condiciones de maduración y en el criterio de quien acompaña todo ese proceso hasta el momento de servirlo.
Durante la cata quisimos detenernos precisamente en ese recorrido. Cada queso permitió hablar no solo de sabor, sino también de origen, elaboración y tiempo. La corteza, la textura, los aromas o la intensidad son el reflejo de decisiones concretas tomadas por el productor y de una forma de trabajar en la que la observación y la experiencia tienen un peso fundamental.
Ese contexto ayuda a entender por qué dos quesos pueden ser completamente distintos incluso cuando parten del mismo tipo de leche. Cambian el territorio, el proceso, la maduración, el tratamiento de la corteza o la intención del elaborador, y con ello cambia también la personalidad final de la pieza.
Uno de los objetivos de la cata era precisamente poner en valor esa dimensión menos visible del queso. Cuando conocemos quién lo ha elaborado, cómo se ha trabajado y qué hay detrás de su origen, la degustación adquiere otra profundidad. Ya no se trata únicamente de decidir si un queso gusta más o menos, sino de comprender qué lo hace diferente.
En ese sentido, el queso artesano también forma parte de una cultura gastronómica. Reúne territorio, conocimiento, tradición y creatividad en un mismo producto. Cada pieza habla de una manera de hacer las cosas y de una relación concreta con la materia prima.
La cata quiso acercar esa mirada a los asistentes: disfrutar del queso, por supuesto, pero también aprender a observarlo con más atención y reconocer todo el trabajo que existe antes de que llegue a la mesa.
Pecados Granollers, parte esencial de la experiencia
La cata del 12 de septiembre volvió a contar con la colaboración de Guille y Pecados Granollers, una alianza que permitió construir la experiencia desde algo más amplio que la propia degustación. El espacio, el vino y la manera de acompañar la sesión ayudaron a crear el ambiente adecuado para que cada queso pudiera disfrutarse con calma y en un contexto pensado para compartir.
Pecados Granollers aportó mucho más que un lugar donde reunirse. Su conocimiento del vino y su implicación en la jornada permitieron integrar los maridajes de una forma natural dentro del recorrido, buscando que cada copa acompañara, contrastara o potenciara las características de los distintos quesos seleccionados.
Esa combinación entre queso artesano, vino y conversación fue una de las claves del encuentro. Mientras cada pieza aportaba su origen, su textura y su personalidad, los vinos abrían nuevas sensaciones y daban pie a comparar, comentar y descubrir matices que quizá habrían pasado desapercibidos por separado.
La colaboración con Guille permitió además mantener el tono cercano que buscamos en estas catas. Sin excesiva formalidad, pero cuidando cada detalle, la jornada se desarrolló como una experiencia compartida en la que los asistentes pudieron preguntar, intercambiar opiniones y disfrutar del recorrido sin prisas.
Para Cata de Quesos Barcelona, trabajar junto a proyectos locales como Pecados Granollers tiene también un valor especial. Son colaboraciones que permiten sumar conocimientos distintos alrededor de una misma mesa y construir propuestas gastronómicas con una identidad muy vinculada a Granollers.
Cuando el queso, el vino y el espacio se entienden como partes de una misma experiencia, la cata deja de ser únicamente una sucesión de productos. Se convierte en un encuentro en el que cada elemento aporta algo propio y donde la gastronomía funciona, sobre todo, como una forma de reunir personas y compartir descubrimientos.
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Cata de quesos Barcelona
Calendario de catas (por meses)
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Enero – Diciembre: catas cada mes (formatos: quesos / vino y queso / regalo / empresas)
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Horarios: tardes y fines de semana (según disponibilidad)
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Ubicación: Granollers (varía según formato)