Te diagnostican ácido úrico alto o acabas de pasar por un ataque de gota y, de repente, empiezas a mirar cada alimento con cierta desconfianza. Sabes que las purinas importan, revisas carnes, mariscos, alcohol… y al abrir la nevera aparece una duda muy concreta: ¿qué relación existe entre queso y ácido úrico? ¿Hay que dejar de comerlo?
La respuesta, en principio, es tranquilizadora. El queso y los productos lácteos no se encuentran generalmente entre los alimentos con mayor contenido en purinas, y las recomendaciones dietéticas para personas con gota incluyen los lácteos bajos o sin grasa dentro de un patrón de alimentación saludable. Por eso, no es correcto afirmar que cualquier queso vaya a aumentar automáticamente el ácido úrico o que deba eliminarse de la dieta simplemente por tener gota.
Eso sí, tampoco significa que podamos comer cantidades ilimitadas de cualquier tipo de queso. La alimentación debe valorarse en conjunto, especialmente cuando existen otros factores como sobrepeso, consumo de alcohol o bebidas azucaradas, función renal alterada, determinados medicamentos o predisposición genética. El nivel de ácido úrico en sangre no depende de un único alimento, sino del equilibrio entre cuánto urato produce el organismo y cuánto consigue eliminar.
Por eso, en este artículo veremos con detalle qué relación existe entre queso y ácido úrico, si el queso contiene purinas, si puede subir el ácido úrico, qué tipos pueden encajar mejor en la alimentación de una persona con gota y qué alimentos conviene vigilar realmente. La idea no es demonizar el queso ni presentarlo como un alimento terapéutico, sino entender dónde encaja de verdad dentro de una dieta orientada al control de la gota.
En general, sí se puede comer queso si tienes ácido úrico alto o gota. Los lácteos se consideran alimentos bajos en purinas y las recomendaciones de NIAMS incluyen los productos lácteos bajos o sin grasa dentro de un patrón de alimentación saludable para las personas con gota. Por tanto, no es correcto afirmar que la relación entre queso y ácido úrico implique que el queso aumente necesariamente el urato por sí mismo.
Eso no significa que cualquier queso pueda consumirse sin tener en cuenta la cantidad. Algunas variedades curadas o muy grasas pueden aportar más calorías, grasa saturada y sal, por lo que conviene valorar la ración y el conjunto de la dieta. También influyen factores como el peso corporal, el consumo de alcohol y bebidas azucaradas, la función renal, determinados medicamentos y otras enfermedades. El queso puede formar parte de la alimentación, pero no debe considerarse un tratamiento contra la gota.
¿Qué relación existe entre el queso y el ácido úrico?
Para entender correctamente la relación entre queso y ácido úrico, primero hay que saber de dónde procede realmente el urato y por qué puede acumularse en el organismo. El proceso, explicado de forma sencilla, sigue esta secuencia: purinas → degradación → formación de urato → eliminación, principalmente a través de los riñones. Cuando se produce demasiado urato o el organismo elimina demasiado poco, su concentración en sangre puede aumentar.
Esto es importante porque evita una idea bastante extendida: el ácido úrico no depende únicamente de haber comido un alimento concreto. La dieta influye, especialmente cuando contiene muchos alimentos ricos en purinas o determinadas bebidas, pero también intervienen la genética, la función renal, el peso corporal, ciertos medicamentos y diferentes enfermedades. Por eso, analizar queso y ácido úrico exige mirar mucho más allá del queso que tengamos en el plato. NIAMS explica que la gota aparece cuando el urato se acumula durante un periodo prolongado y puede formar cristales en forma de aguja dentro y alrededor de las articulaciones.
¿Qué es el ácido úrico o urato?
El ácido úrico es el producto final que se genera cuando nuestro organismo descompone unas sustancias llamadas purinas. En el contexto médico también se utiliza frecuentemente el término urato, y NIAMS habla de concentraciones de urato sérico para referirse a la sustancia cuya acumulación está relacionada con la gota. Una vez producido, el urato circula por la sangre y normalmente termina eliminándose del organismo, en gran medida a través de la orina.
El problema aparece cuando existe un desequilibrio: el organismo produce demasiado urato o elimina demasiado poco. En esas circunstancias puede ir acumulándose en la sangre. Si las concentraciones permanecen elevadas durante suficiente tiempo, pueden formarse cristales de urato en las articulaciones y tejidos cercanos, provocando la inflamación, el dolor y la hinchazón características de la gota. Conviene recordar, sin embargo, que tener ácido úrico elevado no significa automáticamente tener gota: NIAMS señala que muchas personas presentan concentraciones elevadas de urato sin desarrollar la enfermedad.
¿Qué son las purinas?
Las purinas son sustancias que forman parte naturalmente de nuestro organismo y que también están presentes en muchos alimentos. Cuando el cuerpo las descompone, uno de los productos finales de ese proceso es el urato. Por eso se habla tanto de alimentos ricos o pobres en purinas cuando se aborda la alimentación de una persona con hiperuricemia o gota.
Sin embargo, no todos los alimentos aportan la misma cantidad. Determinados productos de origen animal concentran cantidades mayores y suelen recibir más atención en las recomendaciones para la gota. NIAMS menciona especialmente las carnes rojas y vísceras y aconseja limitar también ciertos mariscos, sardinas y anchoas. En cambio, recomienda dentro de una alimentación saludable verduras, frutas, cereales integrales y productos lácteos bajos en grasa o sin grasa. Esta diferencia es fundamental para entender por qué el queso no debe incluirse automáticamente en el mismo grupo que las vísceras o determinados productos del mar.
¿Por qué tener ácido úrico alto no depende solo de la dieta?
La alimentación es una pieza importante, pero no es la única. NIAMS explica que la acumulación de urato puede estar influida tanto por factores genéticos como ambientales. Tener antecedentes familiares de gota aumenta el riesgo, lo que demuestra que dos personas con dietas parecidas no necesariamente producirán o eliminarán el urato de la misma manera.
La función renal también es especialmente relevante. Los riñones participan en la eliminación del urato y, cuando existe enfermedad renal crónica o una menor capacidad para eliminarlo, este puede acumularse con mayor facilidad. Por eso sería incorrecto analizar exclusivamente qué alimentos ha comido una persona sin tener en cuenta cómo está eliminando su organismo el urato.
El sobrepeso y la obesidad son otros factores asociados. NIAMS señala que estas condiciones pueden aumentar el riesgo de desarrollar gota y que, cuando existe exceso de peso, perderlo mediante una alimentación adecuada y actividad física puede ayudar a reducir las concentraciones de urato. Esto vuelve a demostrar que la cuestión no puede reducirse a eliminar un único alimento como el queso.
Algunos medicamentos también pueden elevar el riesgo. Entre los mencionados por NIAMS se encuentran determinados diuréticos, aspirina a dosis bajas, niacina en cantidades elevadas y ciclosporina. Por este motivo, si una persona presenta ácido úrico elevado mientras sigue un tratamiento, no debería modificar ni suspender su medicación por cuenta propia, sino consultarlo con el profesional sanitario que la controla.
El alcohol y las bebidas azucaradas también merecen atención. NIAMS relaciona el consumo de alcohol y de bebidas endulzadas con azúcar con un mayor riesgo de gota y recomienda reducirlos o evitarlos dentro de las medidas dietéticas para controlar la enfermedad. Por tanto, cuando examinamos una dieta en su conjunto, estos factores pueden resultar mucho más relevantes que preguntarnos únicamente si una determinada porción de queso contiene purinas.
Finalmente, algunas enfermedades y condiciones metabólicas pueden aumentar el riesgo. NIAMS cita, entre otras, la enfermedad renal crónica, la hipertensión, el síndrome metabólico y determinados trastornos que provocan una renovación celular acelerada. También existen alteraciones genéticas poco frecuentes que pueden producir concentraciones elevadas de urato.
Por eso, cuando hablamos de queso y ácido úrico, debemos evitar una explicación del tipo “este alimento sube el ácido úrico y este otro no”. La realidad es más completa: el nivel de urato depende de cuánto produce el organismo, cuánto consigue eliminar y de una combinación de alimentación, genética, función renal, peso corporal, medicamentos y otras condiciones de salud. Entender ese contexto permitirá después responder con mucha más precisión si el queso tiene purinas, si puede aumentar el ácido úrico y qué papel puede ocupar en la dieta de una persona con gota.
¿El queso tiene purinas?
Sí, el queso tiene un contenido bajo en purinas en comparación con alimentos como las vísceras, determinados pescados, mariscos o algunas carnes. Por eso, cuando hablamos de queso y ácido úrico, no debemos situarlo automáticamente dentro del grupo de alimentos que más preocupan en una dieta para la gota. Una guía dietética reciente de Oxford University Hospitals clasifica los lácteos —incluidos leche, yogur y queso— entre los alimentos bajos en purinas y recomienda, cuando sea posible, escoger variedades con menos grasa.
Esto es importante porque el ácido úrico se genera cuando nuestro organismo descompone las purinas. Cuanto mayor es la carga de purinas procedente de determinados alimentos, mayor puede ser su contribución a la producción de urato. Sin embargo, el queso no se encuentra generalmente entre las principales fuentes dietéticas de purinas. Por eso resulta incorrecto colocarlo al mismo nivel que hígado, riñones, anchoas, sardinas, mejillones u otros alimentos específicamente señalados como ricos en purinas.
Bajo en purinas no significa que pueda comerse sin límites
Que un alimento sea bajo en purinas no significa que pueda consumirse en cualquier cantidad o que todas sus características nutricionales dejen de importar. Un queso puede aportar pocas purinas y, al mismo tiempo, contener cantidades considerables de grasa saturada, sal y energía, especialmente en determinadas variedades curadas o muy concentradas.
Por eso, si una persona tiene gota, ácido úrico elevado, exceso de peso, hipertensión u otros problemas metabólicos, conviene analizar el queso dentro del conjunto de su alimentación. Las recomendaciones hospitalarias del NHS no solo clasifican los lácteos entre los alimentos bajos en purinas, sino que aconsejan priorizar las variedades con menor contenido de grasa.
El tipo de queso también importa, pero no por una supuesta “carga de purinas” extrema
Podemos encontrar queso fresco, semicurado, curado, de cabra, oveja, vaca o mezclas, y cada uno presenta diferencias en grasa, sal, humedad y densidad energética. Sin embargo, no disponemos de una base suficientemente sólida para crear un ranking clínico del tipo “este queso tiene muchas purinas y este otro casi ninguna” y recomendar variedades concretas basándonos únicamente en pequeñas diferencias no bien documentadas.
Por eso, sería poco riguroso afirmar, por ejemplo, que un queso fresco es necesariamente “mejor para el ácido úrico” que uno curado únicamente porque contiene más agua. Lo que sí podemos decir con bastante seguridad es que los productos lácteos forman parte del grupo de alimentos bajos en purinas, mientras que otros aspectos nutricionales —como la grasa, la sal, las calorías o la cantidad consumida— pueden variar significativamente entre quesos.
Entonces, ¿hay que preocuparse por las purinas del queso?
En términos generales, las purinas del queso no deberían ser la principal preocupación alimentaria de una persona con gota. Las recomendaciones dietéticas centran mucha más atención en limitar vísceras, determinadas carnes, ciertos pescados y mariscos, alcohol y bebidas azucaradas, mientras que los lácteos bajos en grasa aparecen entre los alimentos que pueden incorporarse regularmente a una dieta equilibrada.
Esto tampoco convierte al queso en un tratamiento para reducir el ácido úrico. La relación entre queso y ácido úrico debe entenderse dentro de un contexto más amplio: una dieta equilibrada, el mantenimiento de un peso adecuado cuando sea necesario, una correcta hidratación, el control del alcohol y las bebidas azucaradas y, en personas diagnosticadas de gota, el seguimiento del tratamiento indicado por su médico.
En resumen, si te preguntas si el queso tiene purinas, la respuesta práctica es que su contenido es bajo y que los lácteos no forman parte de los principales alimentos que suelen restringirse por su carga de purinas. Esto permite que el queso pueda formar parte de la alimentación de muchas personas con ácido úrico elevado o gota, siempre que la cantidad, el tipo de queso y el resto de la dieta sean adecuados a su situación individual.
¿El queso tiene ácido úrico?
¿El queso produce ácido úrico?
La expresión “el queso produce ácido úrico” necesita matizarse. Nuestro organismo produce urato cuando degrada unas sustancias llamadas purinas, pero no todos los alimentos aportan la misma cantidad de purinas ni contribuyen de la misma manera. El queso y otros productos lácteos suelen situarse entre los alimentos bajos en purinas, por lo que no deben equipararse con las principales fuentes dietéticas asociadas a un mayor aporte de purinas.
NIAMS explica que, en personas con gota, conviene prestar especial atención a alimentos como las vísceras, las carnes rojas y determinados pescados y mariscos, además de reducir el alcohol y evitar las bebidas azucaradas. En cambio, dentro de un patrón alimentario saludable incluye los productos lácteos bajos en grasa o sin grasa. Esto ayuda a entender que la relación entre queso y ácido úrico es bastante diferente a la de alimentos claramente ricos en purinas.
No todos los alimentos contribuyen igual a la formación de urato
El proceso puede resumirse así: las purinas se degradan y terminan convirtiéndose en urato. Por tanto, un alimento con una carga elevada de purinas puede contribuir más a ese proceso que otro con una cantidad muy baja. Además, el nivel final de urato en sangre no depende exclusivamente de lo que comemos, sino también de cuánto urato produce el organismo y cuánto consigue eliminar.
Por eso, decir simplemente que el queso produce ácido úrico puede inducir a error. Técnicamente, el organismo genera urato de forma continua a partir de purinas procedentes tanto de nuestros propios tejidos como de la alimentación. La cuestión práctica es si el queso representa una fuente dietética relevante de purinas, y en comparación con otros alimentos, generalmente no ocupa ese lugar.
¿Qué alimentos reciben mayor atención en la gota?
Entre los alimentos que NIAMS aconseja limitar o evitar aparecen las carnes rojas y las vísceras, como hígado, riñón, lengua o mollejas. También menciona determinados productos del mar, incluidos mariscos, sardinas y anchoas. Estos alimentos reciben mucha más atención en las recomendaciones dietéticas para la gota que el queso.
También conviene prestar atención a factores que no tienen que ver directamente con las purinas del queso. NIAMS recomienda consumir menos alcohol y evitar las bebidas endulzadas con azúcar, ya que ambos forman parte de los factores dietéticos asociados al control de la gota y de las concentraciones de urato.
¿Y qué ocurre con los productos lácteos?
Bajo en purinas no significa consumo ilimitado
¿El queso aumenta el ácido úrico?
No hay fundamento para afirmar de manera general que el queso aumenta el ácido úrico necesariamente. Los lácteos son alimentos bajos en purinas y la relación entre queso y urato depende mucho más del contexto global de la dieta que de un efecto directo del queso. También importan el exceso energético, el aumento de peso y otras enfermedades asociadas.
De hecho, NIAMS señala que, cuando existe sobrepeso u obesidad, perder peso puede ayudar a reducir las concentraciones de urato. Por eso, más que demonizar el queso, conviene valorar la cantidad consumida, el tipo de queso y el patrón dietético completo.
¿El queso sube el ácido úrico?
Decir que el queso sube el ácido úrico simplifica demasiado el problema. El nivel de urato en sangre depende tanto de cuánto produce el organismo como de cuánto consigue eliminar, y los riñones desempeñan un papel fundamental en ese equilibrio.
Además, algunos medicamentos, la enfermedad renal crónica, el sobrepeso, el alcohol y otras condiciones pueden favorecer concentraciones elevadas de urato. Por eso, tener ácido úrico alto no significa necesariamente que el responsable sea un alimento concreto como el queso.
¿Puedo comer queso si tengo ácido úrico alto?
En general, sí puedes comer queso si tienes ácido úrico alto. Los lácteos son alimentos bajos en purinas y no es necesario eliminarlos automáticamente de la dieta. De hecho, NIAMS incluye los lácteos bajos en grasa o sin grasa dentro del patrón DASH, una alimentación que puede contribuir a reducir las concentraciones de urato en sangre.
Si te preguntas “¿puedo comer queso si tengo ácido úrico?”, conviene fijarse también en la cantidad y en el tipo elegido. Priorizar opciones menos grasas puede ser especialmente interesante cuando existen sobrepeso, hipertensión u otros problemas metabólicos. Si tienes enfermedad renal, gota diagnosticada u otras patologías asociadas, deben prevalecer las recomendaciones individualizadas de tu médico.
¿El queso es malo para el ácido úrico?
No se puede considerar que el queso es malo para el ácido úrico de forma general. Desde el punto de vista de las purinas, los lácteos se encuentran entre los alimentos de bajo contenido, muy lejos de productos como determinadas vísceras, carnes o algunos pescados y mariscos que reciben mucha más atención en las recomendaciones para la gota.
Sin embargo, bajo en purinas no significa nutricionalmente ilimitado. Algunos quesos curados o muy grasos pueden aportar cantidades importantes de grasa saturada, sal y calorías. Por eso, al analizar la relación entre queso y ácido úrico, debemos diferenciar el bajo contenido en purinas de otras consideraciones relacionadas con el peso corporal, la salud cardiovascular y el conjunto de la alimentación.
¿El queso es malo para la gota?
No, el queso no es malo para la gota de forma general. Las recomendaciones de NIAMS incluyen los productos lácteos bajos o sin grasa dentro de un patrón alimentario saludable para las personas con esta enfermedad. Por tanto, tener gota no implica tener que eliminar necesariamente el queso, aunque sigue siendo importante controlar las cantidades y el resto de la dieta.
También debemos recordar que la gota no se controla únicamente evitando determinados alimentos. Cuando existen ataques frecuentes, tofos u otras situaciones que requieren reducir de forma mantenida el urato, los cambios de alimentación y estilo de vida pueden no ser suficientes y puede ser necesario tratamiento farmacológico reductor de urato. La dieta es una herramienta complementaria para controlar la enfermedad, pero no sustituye el tratamiento médico cuando este está indicado.
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| Tipo de queso o lácteo | Aporte de purinas | ¿Puede tomarse con gota? | Qué tener en cuenta |
|---|---|---|---|
| Queso fresco | Bajo aporte | Generalmente sí | Importan la cantidad consumida y su composición nutricional. |
| Queso curado | Bajo aporte | Generalmente sí | Conviene prestar atención a la ración, la grasa saturada, la sal y las calorías. |
| Queso semicurado | Bajo aporte | Generalmente sí | Puede formar parte de una dieta equilibrada, controlando la cantidad. |
| Queso de cabra | Bajo aporte | Generalmente sí | El origen de la leche no convierte al queso en un alimento rico en purinas. |
| Queso de oveja | Bajo aporte | Generalmente sí | Algunas variedades pueden ser bastante grasas y energéticas, por lo que conviene controlar la ración. |
| Queso bajo en grasa | Bajo aporte | Generalmente sí | Encaja especialmente bien con las recomendaciones que priorizan productos lácteos bajos en grasa. |
| Yogur natural bajo en grasa | Bajo aporte | Generalmente sí | Puede formar parte de un patrón alimentario saludable para personas con ácido úrico alto o gota. |
Preguntas frecuentes:
¿EL QUESO AUMENTA EL ÁCIDO ÚRICO?
No se puede afirmar de forma general que el queso aumente el ácido úrico. Los productos lácteos son alimentos bajos en purinas, por lo que no se encuentran entre las principales fuentes dietéticas asociadas a una mayor producción de urato. Aun así, conviene valorar la cantidad, el tipo de queso y el conjunto de la dieta.
¿EL QUESO ES MALO PARA EL ÁCIDO ÚRICO?
No, el queso no es malo para el ácido úrico de forma general. Desde el punto de vista de las purinas, suele ser un alimento de bajo aporte. Sin embargo, algunas variedades pueden contener bastante grasa saturada, sal y calorías, por lo que su consumo debe adaptarse al contexto nutricional y a las condiciones de salud de cada persona.
¿EL QUESO ES MALO PARA LA GOTA?
No necesariamente. Las recomendaciones de NIAMS incluyen los lácteos bajos en grasa o sin grasa dentro de un patrón saludable para las personas con gota. El queso puede formar parte de la dieta, pero no debe considerarse un tratamiento y tampoco sustituye la medicación cuando esta está indicada.
¿EL QUESO PRODUCE ÁCIDO ÚRICO?
El queso no “produce” ácido úrico de forma directa. El organismo genera urato al degradar purinas, y los lácteos son generalmente bajos en purinas. Por tanto, la contribución del queso a la formación de urato suele ser mucho menor que la de alimentos como vísceras, determinadas carnes o algunos pescados y mariscos.
¿EL QUESO SUBE EL ÁCIDO ÚRICO?
No hay base para afirmar que el queso sube el ácido úrico necesariamente. El nivel de urato en sangre depende de cuánto produce el organismo y cuánto consigue eliminar, especialmente a través de los riñones. También influyen la genética, algunos medicamentos, el peso corporal, el alcohol y determinadas enfermedades.
¿EL QUESO TIENE ÁCIDO ÚRICO?
La pregunta relevante no es cuánto ácido úrico contiene el queso, sino cuántas purinas aporta. El organismo transforma las purinas en urato durante el metabolismo, por lo que la relación correcta es: alimento con purinas → metabolismo → formación de urato. En el caso del queso, el aporte de purinas es generalmente bajo.
¿EL QUESO TIENE PURINAS?
Sí, pero en cantidades bajas en comparación con alimentos ricos en purinas. Los productos lácteos, incluido el queso, se clasifican generalmente como alimentos de bajo aporte de purinas, por lo que no suelen ser uno de los principales alimentos que se restringen en la dieta para la gota.
¿PUEDO COMER QUESO SI TENGO ÁCIDO ÚRICO?
En general, sí. Si te preguntas “¿puedo comer queso si tengo ácido úrico?”, la respuesta suele ser afirmativa, especialmente dentro de una dieta equilibrada y controlando la cantidad. Las opciones bajas en grasa pueden encajar mejor cuando además existen sobrepeso, hipertensión u otros factores metabólicos.
¿PUEDO COMER QUESO SI TENGO GOTA?
En general, sí puedes comer queso si tienes gota. Los lácteos bajos en grasa o sin grasa forman parte de los patrones alimentarios recomendados para esta enfermedad. Aun así, conviene seguir las indicaciones de tu médico si tienes ataques frecuentes, enfermedad renal u otras condiciones asociadas.
Cata de quesos Barcelona
Calendario de catas (por meses)
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Enero – Diciembre: catas cada mes (formatos: quesos / vino y queso / regalo / empresas)
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