El pasado 11 de julio, Cata de Quesos Barcelona celebró en Granollers su primera cata de quesos y vinos, una experiencia nacida después de dos años de trabajo, aprendizaje y contacto directo con quesos gourmet, productores, ferias y clientes.
No fue solo una degustación: fue una mesa compartida alrededor del queso artesano, los vinos seleccionados, el maridaje, la cultura quesera y las historias que hay detrás de cada pieza.
Esta primera cata de quesos reunió sabores, conversación y emoción en una experiencia pensada para mirar el queso desde otro lugar: no solo como producto, sino como territorio, oficio, paciencia y memoria.
Para Cata de Quesos Barcelona, fue también el inicio de una nueva etapa: llevar al público todo lo aprendido entre queserías, mercados, concursos, productores y personas que han hecho crecer este proyecto desde dentro.
Esta primera cata de quesos y vinos no nació de un impulso ni de una idea improvisada. Nació después de dos años de contacto diario con quesos artesanos en El Terraló, entre piezas que llegaban al mostrador, clientes que preguntaban, conversaciones que abrían caminos y sabores que poco a poco iban construyendo una forma propia de entender el queso.
Durante ese tiempo, el aprendizaje no ocurrió solo detrás de una parada. También llegó en visitas a queserías, en ferias, en concursos, en encuentros con productores y en muchas conversaciones con personas que dedican su vida a elaborar queso con paciencia, oficio y respeto por la materia prima. Cada experiencia fue sumando algo: una técnica, una historia, una textura, una forma distinta de mirar el producto artesano.
Por eso, esta primera cata de quesos fue el resultado de un recorrido marcado por la curiosidad, el aprendizaje y el respeto por el producto artesano. No se trataba únicamente de servir una selección de quesos y vinos, sino de compartir todo lo que hay detrás de cada pieza: la leche, el territorio, la maduración, las manos que la trabajan y el tiempo que necesita para expresarse.
Para Cata de Quesos Barcelona, esta primera experiencia tuvo un valor muy especial. Fue la primera cata de quesos organizada por la marca y, al mismo tiempo, una manera de transformar todo ese camino personal y profesional en una experiencia compartida. Una mesa donde el queso dejó de ser solo un producto para convertirse en conversación, cultura y memoria.
Granollers, el lugar donde comenzó esta experiencia gastronómica
Granollers no fue una elección casual para celebrar esta primera experiencia gastronómica. Era el lugar natural para empezar, porque es aquí donde el proyecto ha ido creciendo poco a poco, entre clientes, conversaciones, recomendaciones, descubrimientos y una comunidad que ha acompañado de cerca este camino alrededor del queso artesano.
Durante estos dos años, Granollers se ha convertido en un punto de encuentro para compartir producto, escuchar historias y acercar quesos especiales a personas curiosas, amantes de la gastronomía y clientes que han ido confiando en nuevas propuestas. Por eso, este primer encuentro de queso y vino tenía sentido que naciera cerca, en el mismo entorno donde también ha crecido el vínculo con el producto artesano.
La jornada se celebró en Pecados Granollers, un espacio que permitió reunir a los asistentes alrededor de una mesa compartida, con quesos artesanos, vinos seleccionados y una conversación cercana sobre sabores, texturas, productores y maridajes. Más que un evento aislado, fue una forma de conectar cultura gastronómica, territorio y comunidad local.
Este tast de formatges i vins a Granollers representó también una manera de agradecer a todas las personas que han formado parte del recorrido de Cata de Quesos Barcelona desde sus primeros pasos. Porque cuando una experiencia nace en el lugar donde el proyecto ha echado raíces, deja de ser solo una actividad gastronómica y se convierte en una pequeña celebración compartida.
Quesos artesanos, vinos y maridajes: el corazón de la cata
El corazón de esta primera cata de quesos estuvo en la selección: diez quesos artesanos elegidos para mostrar estilos, leches, texturas e intensidades muy diferentes. La idea no era probar piezas al azar, sino construir un recorrido con sentido, empezando por quesos más frescos, cremosos y delicados, y avanzando poco a poco hacia sabores más curados, aromáticos, trufados, florales y azules.
Durante la experiencia hubo quesos de vaca, cabra y oveja, cada uno con una personalidad distinta. Algunos destacaban por su untuosidad y suavidad; otros, por su carácter mediterráneo, su maduración, su intensidad o su capacidad de dejar un recuerdo largo en boca. Esta variedad permitió explicar que el queso artesano no es un producto uniforme, sino un mundo lleno de matices donde influyen la leche, el trabajo del productor, la corteza, el tiempo y la forma de madurar.
El maridaje con vinos fue una parte esencial de la experiencia. Se trabajó con vinos blancos, tintos y un vino dulce para mostrar cómo una copa puede transformar la percepción de un queso. Un vino blanco con buena acidez puede limpiar el paladar y acompañar quesos cremosos; un tinto equilibrado puede realzar piezas curadas sin taparlas; y un vino dulce puede crear un contraste memorable con quesos azules o sabores más intensos.
Más que buscar combinaciones perfectas o cerradas, el objetivo era invitar a observar qué ocurría en cada maridaje: cuándo el vino suavizaba el queso, cuándo lo hacía más persistente, cuándo limpiaba la grasa, cuándo potenciaba los aromas y cuándo aparecía un sabor nuevo que no estaba presente por separado. Ahí estuvo una de las claves de la cata: entender que queso y vino no solo se acompañan, también conversan.
Selección de los 10 quesos de la cata
| Queso | Leche | Perfil principal |
|---|---|---|
| Saint-Félicien | Vaca | Cremoso, suave y untuoso, ideal para iniciar el recorrido con un queso delicado. |
| Les Cuines Miracle | Oveja | Pasta blanda, corteza cenizada y perfil elegante, con notas de bodega y humedad. |
| El Bunch · Le Bolut | Cabra | Láctico, fresco y cremoso, con aromas que recuerdan al bosque y los hongos. |
| Can Pujol | Cabra | Un queso algo más fuerte, mediterráneo y seco, con personalidad marcada. |
| Swiss Mountain | Vaca | Queso de montaña, curado y persistente, con notas de mantequilla y frutos secos. |
| Gouda curado de cabra | Cabra | Firme, amable y láctico, con equilibrio entre dulzor y carácter de cabra. |
| Don Eusebio con trufa | Oveja | Intenso, terroso y aromático, con el perfume profundo de la trufa. |
| Black Lemon Gouda | Vaca | Visualmente sorprendente, con carbón vegetal y un toque cítrico de limón. |
| Roquefort Vernières AOP | Oveja | Azul, salino, húmedo e intenso, con un final largo y persistente. |
| Don Eusebio de flores | Oveja | Curado, floral y delicado, con un perfil aromático muy elegante. |
Los vinos seleccionados para el maridaje
El vino tuvo un papel fundamental durante la experiencia, no como acompañamiento secundario, sino como una forma de descubrir cómo cambia un queso cuando se encuentra con una copa bien elegida. Para esta primera cata de quesos, la selección combinó vinos blancos, tintos y un vino dulce, buscando que cada estilo aportara algo distinto al recorrido.
Los blancos, como Pedralonga Albariño y Finca La Garriga Blanca Chardonnay, acompañaron especialmente bien los quesos más frescos, cremosos o de intensidad media. En estos casos, la acidez, la frescura o el cuerpo del vino ayudaron a limpiar el paladar, equilibrar la grasa del queso y dejar que aparecieran matices más finos.
En la parte de tintos, Viña Salceda Crianza y Amfitrió permitieron trabajar quesos más curados, aromáticos o persistentes. La idea era mostrar que un tinto puede acompañar muy bien al queso cuando no domina la pieza, sino que aporta estructura, fruta, crianza y profundidad al conjunto.
El cierre llegó con Chivite Colección 125 Vendimia Tardía, un vino dulce pensado para los sabores más intensos de la cata. Su contraste con el Roquefort Vernières AOP permitió explicar uno de los maridajes clásicos más especiales: la unión entre un queso azul, salino y potente, y un vino dulce capaz de equilibrarlo sin apagar su carácter.
Más allá de buscar una única combinación perfecta, el objetivo fue que cada asistente pudiera observar cómo el vino transforma la experiencia: a veces suaviza, a veces potencia, a veces limpia y, en algunos casos, crea un sabor completamente nuevo.
Lo que se vivió durante la primera cata de quesos
La primera idea que marcó la experiencia fue que la gente no solo vino a probar queso: vino a escuchar historias. Cada pieza tuvo su propio momento, no solo por su sabor, sino por todo lo que representaba: el trabajo del productor, el tipo de leche, la forma de elaboración, la paciencia de la maduración y el carácter que cada queso iba mostrando en boca. Esta primera cata de quesos permitió mirar el producto desde una perspectiva más profunda, entendiendo que detrás de cada corte hay territorio, oficio y cultura.
Oler antes de degustar
También fue una cata pensada para aprender a degustar con más atención. Se habló del origen de los quesos, de sus texturas, de sus cortezas, de sus aromas y de la forma correcta de avanzar en una degustación: empezar por los perfiles más suaves y cremosos, continuar con piezas de mayor intensidad y terminar con quesos más persistentes, aromáticos o azules. Así, cada asistente pudo entender mejor por qué un queso cambia según su temperatura, su maduración, su leche o incluso el orden en que se prueba.
El queso como fuente de interacción social
Otro de los momentos más valiosos fue la conversación que se generó alrededor de la mesa. Hubo preguntas, comentarios, descubrimientos y comparaciones entre unos quesos y otros. El formato cercano y participativo permitió que la experiencia no fuera una explicación cerrada, sino un encuentro vivo, donde cada persona podía compartir lo que percibía: un aroma, una textura, una sorpresa o un maridaje inesperado. Esa cercanía convirtió la cata en algo más humano y memorable.
El vino, complemento perfecto
El valor cultural del queso artesano
Un queso artesano cuenta una historia mucho antes de llegar a la mesa. Habla del lugar donde nace, de la leche con la que se elabora, del animal que la produce, del clima que acompaña la maduración y de las manos que lo cuidan durante todo el proceso. Por eso, durante la cata, cada queso fue una forma de hablar de territorio, paciencia y oficio.
En el queso artesano no hay solo sabor: hay decisiones, tiempo y una manera concreta de entender la alimentación. La textura, la corteza, la intensidad, el aroma o la persistencia no aparecen por casualidad. Son el resultado de una elaboración cuidada, de una materia prima concreta y de productores que trabajan con identidad propia, respetando procesos que muchas veces requieren más tiempo, más observación y más sensibilidad.
Esta primera cata de quesos buscaba transmitir precisamente ese valor cultural. No se trataba únicamente de servir una degustación, sino de ayudar a entender por qué un queso puede emocionar, sorprender o quedarse en la memoria. Cuando se explica quién hay detrás, cómo se elabora, qué tipo de leche utiliza o cómo evoluciona durante la maduración, el queso deja de ser solo un producto y se convierte en una experiencia gastronómica con contexto.
Por eso, el queso artesano forma parte de la cultura alimentaria. Une tradición, territorio, conocimiento y placer. En una misma pieza pueden convivir la historia de una zona, el trabajo de una familia, el carácter de una leche y la mirada de un elaborador. La cata quiso poner en valor todo eso: no solo el momento de probar, sino también el camino que hace posible que cada queso llegue a la mesa con una personalidad propia.
Una experiencia compartida con Pecados Granollers
Esta primera cata de quesos también fue posible gracias a la colaboración con Guille y Pecados Granollers, que acompañaron la experiencia desde el primer momento. Para un proyecto que daba sus primeros pasos en este formato, contar con un espacio cercano, cuidado y conectado con Granollers fue una parte importante de la jornada.
La colaboración permitió sumar tres elementos esenciales: los quesos artesanos, los vinos seleccionados y un ambiente pensado para compartir. El queso tenía la historia, el vino aportaba el diálogo del maridaje y el espacio ayudó a que todo ocurriera de forma natural, cercana y cómoda para las personas asistentes.
Pecados Granollers no fue solo el lugar donde se celebró el encuentro, sino un colaborador clave para construir una experiencia más completa. Gracias al acompañamiento de Guille, el maridaje ganó presencia y la cata pudo integrar mejor la parte del vino dentro del recorrido gastronómico.
Este tipo de colaboraciones locales son las que dan sentido a una experiencia gastronómica en Granollers. Cuando diferentes proyectos se unen alrededor del producto artesano, la cultura y la mesa compartida, el resultado va más allá de una degustación: se convierte en una forma de crear comunidad, generar confianza y hacer crecer propuestas con identidad propia.
¿Quieres vivir una experiencia así de inolvidable?
Agenda tu cita para una auténtica experiencia de cata de quesos en Barcelona. Descubre nuevos sabores y vive la pasión artesana del fabulaso mundo de los quesos mediante una degustación única.
Preguntas frecuentes:
¿CUÁNDO SE CELEBRÓ LA PRIMERA CATA DE QUESOS DE CATA DE QUESOS BARCELONA?
La primera cata de quesos de Cata de Quesos Barcelona se celebró el 11 de julio de 2026 en Granollers, en una experiencia dedicada a quesos artesanos, vinos y maridajes.
¿QUÉ QUESOS SE PROBARON EN LA CATA?
Se degustaron 10 quesos de diferentes estilos, entre ellos quesos de vaca, cabra y oveja, con perfiles cremosos, curados, trufados, florales y azules.
¿HUBO MARIDAJE CON VINOS?
Sí. La experiencia incluyó maridaje con vinos blancos, tintos y un vino dulce seleccionado especialmente para acompañar quesos intensos como el Roquefort.
¿HABRÁ MÁS CATAS DE QUESOS?
Sí. Cata de Quesos Barcelona seguirá preparando nuevas experiencias gastronómicas centradas en quesos artesanos, vinos y cultura quesera.
Cata de quesos Barcelona
Calendario de catas (por meses)
-
Enero – Diciembre: catas cada mes (formatos: quesos / vino y queso / regalo / empresas)
-
Horarios: tardes y fines de semana (según disponibilidad)
-
Ubicación: Granollers (varía según formato)